Cuando nos pasan cosas que creemos que merecen la pena ser contadas, las solemos contar, de hecho relatamos cualquier trivialidad por poco relevante que sea, pero…. ¿Qué pasa con las personas que no tienen a quien contar sus cuentos?
Hay tantas posibilidades que ponerse a enumerarlas sería un arduo trabajo banal. Solamente me voy a quedar con una; aquella persona que gusta de contar este momento, ese instante, aquel zaguán…. Ese es el escritor. Que nace de sus soledades y del deseo de contar las cosas. Del hecho de no tener a quien contárselas. La plasmación en un papel. Con mayor o menor acierto o precisión, no cabe duda.
Así que, hoy te voy a contar que una diosa de Dallas y un outsider de Pomona me han dibujado un empujón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario