Asustado por cuentos de verdad pretendida
Con la vaga esperanza de una mejor bebida
Cuando ya nuestra copa…!yazga en el suelo hundida!
OMAR JAYYMAN
¿Por qué me abriste los ojos si ahora ya no puedo cerrarlos? Incapaz de contener las biliosas frases que de tu boca brotaban para transformarlas en concatenaciones y ráfagas de notas, corrientes de sonoridades Be-Bop-Boo-Bop. ¿Cómo deslizar tu brazo por la cuchilla y no cortarte? Tu cuchilla la heroína. Mi heroína tu cuchilla. Nuestro abismo. Now´s the time ne c´est pas posible toujours.
Borracho taciturno, heroinómano apremiado, genio repudiado y humillado, drogado y arrastrado de las Barbados a Camarillo. Gracias señores psiquiatras por ofrecérnoslo re-lajado, re-habilitado, re-cuperado ¿Tal vez vi-olado y vi-lipendiado? Eh, Johnny Carter, ¿Tú que dices? Sabes aunque no lo supieses que tu Lover Man con síndrome de abstinencia consiguió que de verdad el tiempo se parase, tal vez cansado de caminar, ese tiempo que siempre y nunca es presente.
Tú que tanto amaste a Omar Jayyam, discípulo de Cheik Muwaffak Edin, hombre que al igual que tú apresuradamente adivinó que el órgano del conocimiento es el corazón y no el cerebro; Tú que denostaste la fama sintiendo repulsa por lo efímero y baldío de caminar con abrigo de piel por el Village, llegaste a decir: “Éste es mi hogar. Ésta es mi carretera. Éste es mi Cadillac” señalando las marcas que en tu brazo sellaron las agujas y el opio desde el día que preferiste los paraísos artificiales a los infiernos reales.
¿Dónde está? ¿Qué has hecho con él? ¿En el metro o lo empeñaste otra vez? ¿Has vuelto a estar con Moose? Aire de tu yo partido desde el Minton´s en la 118 hasta el Onyx en la 52. Tu hálito quebrado en las paredes. Tú esencia transformada en piedra. Bird Lives!!
Mi cronopio perseguidor que rearmonizaste la rutina hasta convertirla en singular, esa singularidad que hace que en definitiva tus sonoras soledades sean mis inconclusas felicidades.
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