jueves, 18 de septiembre de 2008

(…) Las flores siempre van a morir a su otoño

Y yo no quiero robar el vuelo loco de tu cometa,

Aún no quiero un alma de viejo

Ni ser la música de un viento

Que cuando a mi me hable, a ti te calle.

Desde el tragaluz de los misterios

Al ojal del sueño;

Las voces de la vid, el ayer:

Mi dueño.

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