(…) Las flores siempre van a morir a su otoño
Y yo no quiero robar el vuelo loco de tu cometa,
Aún no quiero un alma de viejo
Ni ser la música de un viento
Que cuando a mi me hable, a ti te calle.
Desde el tragaluz de los misterios
Al ojal del sueño;
Las voces de la vid, el ayer:
Mi dueño.
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